30 Oct Papel Marmoleado, una mirada a nuestra alma.

El papel, un material tan simple y de uso diario, pero que puede llegar a vestirse de gala para un rey o ser un apoyo a nuestras ideas diarias; llenarse de colores o simplemente comportarse blanco y puro. A pesar de la tecnología que nos invade y el uso cada vez menor de la escritura manual, el papel no ha dejado de tener importancia en nuestras vidas y constantemente se re-inventa, re-cupera, re-utiliza y nos sorprende.

Una vez más intentando recuperar y mantener vivas las técnicas antiguas tradicionales, hemos acudido a una profesional del marmoleado. En estos acelerados tiempos que corren, pocas veces nos permitimos ‘parar’ y ‘observar’ lo que pasa y lo que hay dentro de nosotr@s; dejémonos llevar e inspirar por el color junto a Marble Matter y una de las técnicas más antiguas del decorado del papel.

 

El Ebru es el reflejo del mundo interno de la persona en el agua, como indica el siguiente “poema” Turco:

Es el reflejo en el agua,
es nuestro mundo interno,
de nuestras alegrías,
de nuestros amores
y de nuestras tormentas internas
Lo que no se refleja en el espejo…

 

Esta colorida técnica tiene su origen en Japón bajo el nombre de ‘suminagashi’. Etimológicamente esto significa “tinta flotando”. Surge entre los siglos IX-XII y utilizaban sólo tintas azules y negras que luego soplando, o con abanicos, generaban estos dibujos o patrones. Este arte llegó a ser muy popular entre los miembros de la realeza cuando los dibujos empezaron a servir para decorar el papel. Para ello se usaban láminas absorbentes que en contacto con la superficie del agua tintada, permitían la transferencia del dibujo. De esta manera se conseguían diseños con formas similares al humo.

Se conocen varias técnicas para hacer el papel marmoleado, la más simple y popular consiste en hacer flotar tintas a base de aceite sobre agua colocando luego el papel sobre la superficie del agua y así traspasar la imagen al papel. Esta técnica de decoración fue muy popular en Europa y era considera como un arte complementario a la encuadernación.

Las primeras pistas de la aparición de estas técnicas en Europa aparecen en el siglo XVI. El marmoleado, llamado así por la similitud a una pieza de mármol, también llamado en España jaspeado, incorpora técnicas puntuales como el peinado, utilizando peines para generar patrones simétricos, o las vetas, sombras que se generan en el papel a partir de un movimiento oscilante de la hoja, mientras es apoyada en el agua.

Se dice que el oficio era de carácter “misterioso” y los privilegiados que conocían bien los secretos de esta técnica, los mantenían muy bien guardados para que permaneciera en manos de unas pocas y exclusivas personas. Con temor a la posible desaprobación de sus colegas, hubo algunos que hicieron caso omiso a este ‘acuerdo’, escribiendo acerca de él de manera anónima y dejándolo como legado para futuras generaciones. Por fortuna hoy en día esa actitud de misterio ha quedado en el pasado.

 

“La noción de vacío, la temporaria suspensión de la voluntad y el agua como elemento conductor son parte del misterio que envuelve a esta práctica antigua”.

Gervasio Monchietti